
Muchos estamos enterados de que estamos a pocos años de que se presente una crisis de escazes del agua no solamente en el Perú, sino en varios países de Sudamérica.
Esto viene siendo informado por diversos medios desde hace varios años sin que al parecer, cause preocupación en la población por el agotamiento del agua, lo cuál afectará no sólo al ser humano, sino a la flora y la fauna. Es obvio que también se producirá una crisis energética.
Pero antes de aventurarnos a las posibles consecuencias haremos referencia al artículo referente a este tema, publicado en el semanario oficial "San Marcos al día" Nº 182 del mes de enero de 2009.
El artículo da a conocer sobre la existencia de informes de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y recientes investigaciones científcas especializadas sobre este álgido tema. Refiere también que, el XVI Encuentro Científco Internacional de Verano (ECI 2009V) fue un importante espacio de discusión y refexión sobre la problemática del agua.
Como mencioné líneas arriba, la alerta acerca de un futuro alentador sobre el agotamiento del agua, no es ninguna novedad. Desde hace más de 8 años existen informes de fuenes confiables que dan a conocer que los glaciares de la Cordillera Blanca están retrocediendo cada año.
Este problema no es ni ha sido ajeno a la agenda de importantes cumbres mundiales y regionales donde han participado representantes de las principales potencias, como también de los países que se van a ver más próximamente inmersos en esta crisis.
Estas cumbres siempre han determinado con la firma de "Declaraciones", las cuales no pasan de ser eso: "declaraciones", pues a pesar de que varias de las potencias mundiales se han comprometido a reducir la emisión de gases (que es una de las causas principales del calentamiento global, lo que a su vez incide en el deshielo de los glaciares), al parecer sólo se han quedado en "buenas inteciones", pues no se observa ninguna mejora, sino por el contrario, el planeta cada vez esta más contaminado y caliente.
Mientras tanto, personalmente pienso que no podemos estar esperando las "buenas intenciones" de las potencias mundiales. ¿Qué podemos hacer nosotros como individuos? Deberíamos ser más responsables al momento de usarla, practicando lo que aconsejan algunos especialistas, la "Cultura de agua", cumpliendo con algunas medidas que con el tiempo deben hacerse una costumbre.

